COMIENZO DE LA IMAGINACIÓN


El perro. Fue con él con el que empezó todo. Si no hubiera visto el perro solitario quizá no habría ocurrido nada.

En realidad cuando encontré el pobre perro me hizo tanta ilusión, ya que de pequeño siempre quise tener una mascota, pero mi madre nunca quiso tenerla.
Llegué a casa con el perro y justo en entrar mi madre dijó que se iba el perro o se iba perro y yo. Como yo tenía 19 años y pensé que tener una mascota estaba bien me fui de casa.
Una vez fuera de casa no tenía donde ir y pensé hacerme una cabaña en el bosque en frente de casa. Allí fue cuando al perro le puse el nombre de Trabajador ya que trabajaba mucho. Construimos una cabaña pequeñita y fuimos a mendigar para poder comer.
Un día pasó mi madre por delante nuestro cuando estábamos mendigando y me dijo que si quería ir a casa porque me hechaba de menos. Yo dije que no y luego me contestó que el perro también podría venir y lo acepté.
Pensé que si no hubiera encontrado el perro no habría ocurrido nada.

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